Fecha: 28 de Diciembre de 2021

El Comité contra la Tortura (CAT) de Naciones Unidas reconoce las violaciones perpetradas por Marruecos contra el saharaui Omar N’Dour

El Comité de la ONU Contra la Tortura (CAT, por sus siglas en inglés) dictó el pasado 26 de noviembre una contundente resolución exigiendo al Estado de Marruecos una reparación y llevar ante la justicia a los responsables de las torturas y violaciones que sufrió durante meses el saharaui Omar N’Dour tras ser detenido por las fuerzas de seguridad marroquíes en 2010. El CAT insta también a Marruecos a que se abstenga de toda forma de presión, intimidación o represalia que pueda dañar la integridad física y moral de N’Dour y su familia.

La historia de Omar N’Dour está documentada en el libro publicado por Hegoa El oasis de la memoria. Memoria histórica y violaciones de Derechos Humanos en el Sáhara Occidental (Martin Beristain y González Hidalgo, 2012). Jóvenes saharauis instalaron en octubre de 2010 el campamento de Gdeim Izik en medio del desierto a diez kilómetros de El Aaiún, en el Sáhara Occidental ocupado. Este campamento, cuyo nombre significa “dignidad” en hassania, se inició con unas pocas jaimas como manera de protesta pacífica por las condiciones sociales y económicas de la ocupación marroquí, y, en el momento de su violento desmantelamiento en noviembre de 2010, había crecido hasta alojar a unas 16.000 personas.

El ataque y las violaciones

Omar N’Dour formaba parte del equipo de seguridad de este campamento. Cuando las fuerzas de seguridad de Marruecos atacaron, Omar no estaba en el lugar, pero llegó al amanecer y trasladó a varias de las personas heridas a su casa, donde fue detenido junto a otros compañeros y llevado a una zona desértica a las afueras de la ciudad. Siguiendo El oasis de la memoria:

“Allí, con los ojos vendados, le dijeron que habían cavado una fosa para él, mientras era amenazado de muerte con arma blanca y armas de fuego, despojado de la ropa, bañado con agua fría y violado con una botella de cristal. Al volver a la comisaría fue golpeado, torturado y enviado a una celda donde permaneció con más de ochenta personas. Más tarde, fue llevado desde la cárcel ante la presencia de un juez, ante quien Omar alegó que había sido sometido a torturas, mostrando las lesiones al juez y demandando la realización de un informe médico forense.

Pese a que Omar N’Dour se encontraba herido, le fue negada la atención médica hasta varios meses después, mientras estaba encarcelado en condiciones de hacinamiento extremo, falta de higiene y de alimentación. En mayo de 2011, Omar obtuvo la libertad”.

“Llevar a los culpables a la justicia”

Ahora, “después de estudiar durante cinco años la denuncia y los informes presentados por Omar, así como las sucesivas alegaciones del Estado marroquí en contra”, el CAT ha dado la razón a la víctima y a su relato de lo que aconteció desde su detención (Reviejo, 2021).

Así, el CAT considera que el maltrato físico y las lesiones sufridas por N’Dour durante su arresto, interrogación y detención constituyen tortura en el sentido del artículo 1 de la Convención contra la tortura. El CAT también acusa al Estado marroquí de haber violado la Convención al dejar estos crímenes impunes e indica varias medidas de reparación que debe adoptar.

Esta resolución es un paso importante hacia el reconocimiento de la verdad de las víctimas saharuis de violaciones de derechos humanos por parte de Marruecos y refuerza su exigencia de justicia. En este sentido, el propio Omar, al dar su testimonio para El oasis de la memoria, recordaba: “Lo único que pretendo, aunque lo veo difícil, es llevar a los culpables a la justicia para que sean juzgados justamente”.
 

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