Fecha: 9 de Septiembre de 2022

Expertos internacionales reflexionan en Donostia sobre la verdad como fundamento ético irrenunciable para la reparación de las víctimas, la convivencia y la no repetición

Durante los días 7 y 8 de septiembre se celebró en Donostia / San Sebastián el Curso de Verano “El derecho a la verdad como herramienta de construcción de paz. Diálogo internacional a partir de la experiencia de Colombia”. El curso ha congregado a un centenar de personas entre expertos internacionales en justicia transicional, representantes institucionales, miembros de movimientos sociales y estudiantes, para reflexionar sobre las comisiones de la verdad como mecanismos temporales y extrajudiciales para esclarecer graves violaciones de los derechos humanos.

La bienvenida corrió a cargo de José Antonio Rodríguez Ranz, viceconsejero Derechos Humanos, Memoria y Cooperación; Irantzu Mendia, directora del Instituto Hegoa; y Carlos Martín Beristain, director del curso y coordinador del Informe Final de la Comisión de la Verdad de Colombia (CEV). El viceconsejero explicitó el compromiso de Euskadi con Colombia, así como el objetivo común de buscar la paz: “No hay dos procesos de paz iguales, pero sí se puede aprender de unos y otros”.

Con la pretensión de indagar en dichos aprendizajes, el primer panel ofreció una visión global del papel de las comisiones de la verdad mediante las intervenciones de Eduardo González Cueva, del Programa de Búsqueda de la Verdad – Think Peace, y John Paul Lederach, del Instituto Kroc de la Universidad de Notre Dame. Considerando, como señaló Lederach, que “el producto principal del sistema de violencia es invisibilizar a las personas y a las comunidades, así como las dinámicas repetidas en el tiempo”, en contextos particularmente adversos para que las víctimas puedan acceder a la justicia “la verdad implica empoderar a un grupo, que ese grupo recupere voz y entre en el espacio público; así como poner en la agenda política cosas que no estaban, como la reparación y la transformación de las instituciones”, en palabras de González Cueva.

Tres de los paneles estuvieron dedicados al análisis de la experiencia de la Comisión de la Verdad de Colombia y sus aportes para la convivencia y la no repetición. Se analizaron las características, desarrollo, despliegue territorial y legado de esta Comisión, que terminó su mandato el pasado 27 de agosto, así como los impactos del exilio como violación de los derechos humanos y la mirada de género en el proceso. En estos paneles, participaron por parte de la CEV los comisionados Francisco de Roux, Carlos Martín Beristain, Alejandra Miller, Marta Ruiz Naranjo y Lucía González Duque. Francisco de Roux, presidente de la Comisión de la Verdad de Colombia, indicó la importancia que había tenido en el proceso de esclarecimiento de la verdad la escucha del dolor de la gente: “parte de nuestra identidad es el sufrimiento por el que hemos pasado”. Además, compartió algunas de las transformaciones necesarias para lograr lo que la Comisión ha llamado “la Paz Grande” en el país: “Necesitamos generar una nueva dimensión ética basada en la dignidad humana”, y también aplicar las recomendaciones del Informe Final de la CEV, entre las que se encuentra “hacer una transformación profunda en el sistema de seguridad del país. Tenemos el sistema de seguridad más grande y costoso del continente, después de EEUU, y a pesar de eso contamos con 10 millones de víctimas”. Se requiere avanzar de un enfoque de seguridad militarizada a un enfoque de seguridad humana.


El curso puso en diálogo varias experiencias para la construcción de paz. Elizabeth Lira Kornfeld, de la Universidad Alberto Hurtado (Chile) abordó el papel de la verdad en los procesos de memoria, justicia y reparación en el Cono Sur desde una perspectiva psicosocial: “Las víctimas necesitan que desde algún lugar de autoridad alguien reconozca y diga que esto sucedió. Por eso es tan importante la verdad pública. Cuando se asocia que la paz social depende del olvido jurídico, instalamos que hablar sobre esas historias resulta disruptivo y atenta contra el bien común. Para las víctimas, el olvido es imposible y la memoria es inevitable”.

Por su parte, Pablo de Greiff, del Centro de Derechos Humanos y Justicia Global de la Universidad de Nueva York presentó una perspectiva comparada de los casos de Colombia y España. La experiencia vasca estuvo presente a través de Jon Mirena Landa, de la Cátedra Unesco de Derechos Humanos y Poderes Públicos (UPV/EHU), que habló sobre los avances y límites en el esclarecimiento de la verdad en el caso vasco. Landa fundamentó que no hay incompatibilidad, sino una necesaria y posible complementariedad, entre las vías penales y las extrajudiciales a la hora de esclarecer la verdad, como parte del proceso de construcción de paz.

El curso finalizó con un conversatorio entre las y los comisionados de la CEV de Colombia, que compartieron sus vivencias más personales sobre la experiencia y las perspectivas de futuro. Tal y como afirmó la comisionada Lucía González Duque “la verdad es un bien público necesario para construir confianza y para construir democracia”. Así, la tarea de esclarecimiento de la verdad es un proceso para transitar de un pasado traumático a un porvenir esperanzado. En esa transición se encuentra Colombia. En palabras de la comisionada Marta Ruiz Naranjo: “El Informe llegó en un momento que nos da una posibilidad enorme de cambiar, de transformar. Somos mensajeros de ese palpitar del corazón del país”.

Esta actividad formativa, realizada en el Palacio Miramar, en Donostia / San Sebastián los días 7 y 8 de septiembre, estuvo organizada por el Instituto Hegoa y el Departamento de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales del Gobierno Vasco en el marco de los Cursos de Verano de la Fundación UIK (UPV/EHU). Ha contado también con la colaboración de Obra Social BBK.

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